La historia


Recuerdo que estaba lloviendo muy fuerte, eran como las 11 de la mañana y hacia mucho frío.

Nos sentamos mi hermana y yo en un café muy tradicional cerca al parque del virrey, por donde pasa la ciclovia.

En ese lugar el café que mas me gusta el el mocaccino, mezcla de café y chocolate con leche espumada, pedimos dos que nos cayeron de perlas como antídoto para el frió.

El día anterior por la noche, habíamos asistido a un coctail de lanzamiento, una marca internacional de ropa abría boutique en la ciudad, todo estuvo muy bien montado, muy bien organizado.

En el evento nos encontramos un par de amigos que trabajaban en el mundo de la moda, pero desde otro ángulo.

Ellos hacen parte del movimiento de “comercio justo” y promueven el pago equitativo por el trabajo de las comunidades donde normalmente se fabrican las cosas ( campesinos, indigenas, paises en desarrollo…).

No existen las casualidades, mi hermana y yo habíamos estado trabajando en un concepto para apoyar marcas que tengan como preocupación el pago justo a su mano de obra, el bajo impacto ambiental y el lograr desarrollo no solo para su marca si no también para sus proveedores.

Todos hemos escuchado noticias sobre fabricas de zapatos deportivos, o de ropas lujosas, o de artículos exclusivos, que tienen sus maquilas en países donde quienes los fabrican trabajan en condiciones infrahumanas, o son niños o las dos cosas.

Uno escucha gente indignada ante estas noticias, que normalmente olvidan que la cadena que promueve este tipo de cosas comienza con ellos, ¿sabe usted cuales son las practicas empresariales de las marcas que usted usa?…cuando uno compra un producto, esta emitiendo un voto, y uno debe ser muy cuidadoso de por quien vota.

Un consumo responsable es una gran herramienta, si uno no desea que acaben con la vida marina, premie con su “voto-compra” a empresas que la protejan…y así tal cual se puede aplicar a cada ámbito empresarial.

No parece muy difícil y quienes me dicen que la idea es tener la mayor cantidad de productos a los precios mas baratos posibles, yo les respondo que por el precio de una camiseta no estoy dispuesto a maltratar a trabajadores de algún país, o a contaminar el ambiente o en general a generar una cadena de “mala onda”.

La “mala onda” es como la oscuridad que nace en cada persona y que si se suma, genera una noche terrible que oscurece todo lo que toca como la relación con los demás, los negocios, la capacidad de empatizar con las causas de otras personas…en fin una “noche muy oscura”

En ese momento hace 525 días nació un concepto que para mi es la antítesis de esa “mala onda” y que comienza con un lugar donde “nace el sol” o “Nabuzimake” como le dicen los sabios indios Koguis de la sierra nevada de Santa Marta, a su ciudad sagrada y al lugar del corazón donde siempre habita la luz.

Si aplicáremos este concepto diariamente y a todas las escalas, podría ayudarnos a ser mejores seres humanos, ese día tomando mocaccino en ese parque, nació para mi la “Buena Vibra”.